Las atrocidades de Vlad Tepes

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Vlad lll, nacido como Vlad Drăculea (Sighișoara, noviembre de 1431-Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș), fue príncipe de Valaquia, hoy el sur de Rumania, entre 1456 y 1462.



Su patronímico rumano Dragwlya (o Dragkwlya,3​ Dragulea, Dragolea, Drăculea,4​5​) es un diminutivo del epíteto Dracul, heredado de su padre Vlad Dracul, quien en 1431 fue admitido en la Orden del Dragón, creada en 1408 por Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría y posteriormente emperador germánico. Dracul, que en Rumano significa «el Dragón», es una forma definida rumana, siendo -ul el sufijo de artículo definido (del latín ille) y la palabra drac, el sustantivo "dragón" (del latín draco). Hoy en día, la palabra drac ha adquirido en rumano moderno la connotación de «demonio» (la palabra para «dragón» ahora es balaur o dragon), lo que ha llevado a malinterpretar el apodo de Vlad como «demoníaco».



Guerra biológica.
Fue el primero en emplear a sus enfermos en la lucha contra los turcos, Tomó a los enfermos de algún mal contagioso de su reino y los mandó a “vivir” con el enemigo. La sífilis, la tuberculosis y otras enfermedades similares eran un pasaporte directo a las líneas turcas




Felicitación a los soldados heridos
En1462 después de un ataque al ejército turco que causó entre sus propias filas numerosos heridos fue a visitar el lugar donde eran atendidos.
Minuciosamente cuentan que fue inspeccionando a los heridos, separando a los que tenían lesiones y heridas en la cara o en el pecho o en la parte de las piernas de los que tenían las heridas claramente en la espalda. Fue a donde estaban los heridos en el pecho y en la cara y les felicitó por su valor en el combate, pero a continuación fue a donde estaban los heridos en la espalda y ordenó empalarlos,por el hecho de haber sido heridos en combate por la espalda.



Torturas y condenas
Aunque el empalamiento era, la diversión favorita de Vlad, también utilizó otros métodos de tortura: la amputación de miembros, narices y orejas; la extracción de ojos con ganchos; el estrangulamiento, la hoguera, la castración, el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras salvajes, el vaciado de ojos, la parrilla y la lenta destrucción de pechos y genitales y el desencaje de mandibulas.




Eliminación de pobres y gitanos
La población se quejaba de los continuos robos que sufrían por parte de ladrones y asaltantes en sus territorios, además de los pobres, Para erradicar esto propuso un gran festín en una gran casa de las afueras de las ciudades para pobres, ladrones, tullidos, leprosos, enfermos, pordioseros, en donde las grandes viandas y el vino estaban por doquier. Cuando ya todos estaban bien servidos de comida y borrachos de vino, Vlad y su guardia se plantaron en la casa y preguntó a todos los allí reunidos si querían una vida sin privaciones ni preocupaciones y que todos los días se dieran festines como aquel, a lo que los mendigos y demás personas respondieron que sí y que había sido el mejor día de sus vidas. Vlad les sonrió y mandó a sus soldados que cerraran todas las puertas de la casa y prendieran fuego sobre ella. Nadie quedó con vida. Eliminó la pobreza acabando con los pobres. Esto se fue repitiendo con todos los mendigos en cada comarca de su principado. Llegaron a morir 3.600.

El siguiente grupo para él improductivo con el que quiso acabar, fue el de los gitanos. Vlad reunió a los trescientos de una comarca, mandó que asaran a los tres líderes para que los demás los comieran o a cambio se alistaran al frente turco, sino todos serían asados. Los gitanos optaron por lo segundo.



Mensajeros turcos
Se presentaron ante el unos emisarios del Sultán procedentes de Estambul. Estos iban ataviados con sus ropas tradicionales, entre ellas el turbante, como al presentarse ante él, Vlad les preguntó que por qué no le mostraban respeto descubriéndose la cabeza, a lo que los turcos respondieron , que no era costumbre en su país, Vlad, ofendido ante tamaña desfachatez, decidió reforzar sus costumbres y los devolvió a Estambul con los turbantes clavados a los cráneos, para que nunca se los sacasen.




El comerciante
Un comerciante florentino se presentó en su castillo para denunciar que le habían robado una bolsa de monedas de oro. El príncipe le dijo que volviera al día siguiente. Cuando el mercader retornó al día siguiente, los ladrones y todos los miembros de sus familias estaban empalados en el patio de castillo. Frente a ellos, Vlad devolvió la bolsa robada.

Entonces el Empalador le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las contó cuidadosamente, y probablemente demasiado asustado para mentir, musitó finalmente: -Sobra una.

Vlad le contestó: -Tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela, habrías acabado en la estaca más alta, junto con éstos..




El monje empalado
Un día cuando Vlad paseaba con un monje junto a un bosque de empalados, éste le dijo que el hedor era insoportable, pero se lo dijo en tono de sorna. Vlad lo miró con ojos incendiarios y ordenó que lo empalaran en el palo más alto que hubiera. Cuando el monje ya estaba empalado el príncipe le preguntó si allí arriba olía mejor.




La mujer holgazana
Vlad se encontró con un hombre trabajando en el campo que parecía falto de mujer por el aspecto de sus ropas. Al preguntarle si no estaba casado éste le dijo que sí. Vlad hizo traer a la mujer y le preguntó qué hacía en sus días, y ésta le dijo que lavar, hacer el pan y coser. Señalando a las ropas de su marido, Vlad no le creyó y decidió empalarla a pesar de que el marido afirmaba estar satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a casarse con este hombre no sin antes amenazarla con el mismo destino si no cuidaba bien del campesino.




El voivoda Dan
Otra de sus acciones fue la muerte al voivoda usurpador Dan. Este había intentado derrocar a Vlad, tras su fracaso y después de ser capturado, Vlad lo mandó ejecutar no sin obligarle antes a cavar su propia tumba y asistir a sus propios funerales. Ocurrió en 1460.




Los monjes mendigos
Cuando Vlad fue de visita a un pueblo de Valaquia, vio como dos monjes le pedían limosna. El príncipe les preguntó que por qué pedían limosna si podían vivir sin penurias colaborando en cualquier iglesia y éstos le respondieron que mendigando podrían saber si iban a entrar o no en el reino de los cielos, a lo que Vlad sin más miramientos, les mandó empalar y les dijo que así sus dudas quedarían resueltas de inmediato.



La copa de oro
También puso en una fuente de la plaza de la capital de Valaquia, Tirgoviste, una copa de oro para que todo el mundo bebiera en ella, pero aquel que la robara se sometería a la justicia del príncipe. Durante los años de su reinado nadie osó robar la copa de oro. Incluso tras su muerte la copa siguió durante un largo período en la fuente debido al temor que había infundido Vlad en los habitantes.




Heroe nacional
En 1976, el gobierno comunista de Nicolae Ceauşescu lo declaró Héroe de la nación al cumplirse el V Centenario de su muerte. Se han realizado infinidad de películas sobre el personaje pero siempre desde la perspectiva del vampiro y no de su biografía real durante todo el siglo XX.





El sirviente
Un día cuando Vlad estaba en el castillo, escuchó a un sirviente quejarse del olor que despedían los empalados, no era su intención que su amo lo oyera; pero Vlad mandó traer una estaca muy larga (dicen que pidió la más larga que encontraran) y empaló ahí al pobre hombre, diciendo a sus hombres que de esa forma el sirviente no maltrataría su "fino olfato".



Vlad Tepes entró a la orden del dragón en 1431, al igual que lo hizo años antes su propio Padre Mircea II. Dada su fiereza, estrategia y valor en el campo de batalla contra el enemigo otomano, Vlad pasó al primer estamento de la orden del dragón.

En 1408 quedó reflejado uno de los edictos clave de los miembros de la orden del dragón, la de que todos los nobles, todos los barones, príncipes y magnates tenían la obligación de llevar una insignia en concreto: la efigie del dragón inscrita dentro de un círculo, con la cola enroscada al cuello.

El objetivo fuera básicamente uno: luchar contra los enemigos de la Cruz y defender la religión católica. Era la Societas Draconistrarum, y tenía como edictos básicos las siguientes dimensiones:

Los componentes de esta orden de caballería debían portar alguno de los dos símbolos distintivos: el dragón o una cruz roja.

A los miembros de la orden del dragón se les llamaba draconianos.
     
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Antiguo 03-Jul-2018, 09:54
 
Se parece al otro que estuvo como garrapata en el gobierno , con el fusil en la mano ....
Antiguo 04-Jul-2018, 00:35
 
Ahora se pueden ver como crueldad pero gracias a ese gran hombre los cristianos tenemos religion
Antiguo 04-Jul-2018, 16:42
 
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