Ser pesimista no es tan malo, mira en todo lo que te ayuda

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Toda la vida nos han dicho que ser negativo es malo y no te va a traer nada bueno a la vida, pero mira, parece que era mentira.

Un estudio recientemente publicado en la revista Ciencias Psicológicas por el profesor Joseph P. Forgas de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirma que, por ser el ser humano una especie temperamental, nuestros cambios de humor de hecho nos ayudarían a hacer ciertas tareas mucho mejor.

Según el estudio, la tristeza y la ira, siempre y cuando no controlen tu mente te ayudarían en este tipo de cosas:

Mejor memoria

El mal humor hace que te concentres más y estés más atento a lo que pasa a tu alrededor.  Varios experimentos dan cuenta de que cuando la gente está enojada o triste en una situación concreta tiende a incorporar menos detalles inventados a su narración de la situación que la gente que está feliz, y en definitiva, nuestros recuerdos se graban de manera mucho más precisa en nuestra memoria cuando estamos de mal humor.

Eres más riguroso con tus juicios

Al momento de juzgar una situación social o una persona, la gente de buen humor tiende a ser demasiado entusiasta con respecto a sus primeras impresiones, sin prestarle atención al resto de la información que podría obtener, en cambio, cuando se está de mal humor se examina toda la información a fondo.

Te hace menos ingenuo

El mal humor te vuelve más escéptico también, varios estudios han demostrado que los pesimistas son menos propensos a creer en rumores o leyendas urbanos. Cuando estás de mal humor eres más detallista y concentrado, lo que aumenta tu capacidad para darte cuenta si alguien te está queriendo vender la pomada.

Rechazas los estereotipos

Ese mismo escepticismo es positivo al momento de interactuar con otras culturas, ya que elimina en gran parte la tendencia de guiarnos por estereotipos. En un estudio participantes de buen y mal humor tenían que disparar a una serie de objetivos: Algunos llevaban armas y otros no, pero otros llevaban o no un turbante. La gente feliz disparó en mayor número a los que llevaban turbante, pero no armas, cosa que los pesimistas no hicieron.

Se es más perseverante

El autosabotaje, ese proceso en el que evitamos esfuerzos con tal de eludir un posible fracaso, es mucho menor en los pesimistas. Además, este tipo de gente persevera más en la realización de sus tareas y obtiene mejores resultados en estas, ya que no está dispuesta a abandonar tan fácilmente como los optimistas.

Ventajas en las relaciones 

Aunque siempre hemos creído que quien está de mal humor es más desagradable en el trato con otros, la verdad es que esta gente es más cuidadosa, educada y atenta en sus interacciones sociales. La gente de buen humor suele ser más directa y asertiva en sus respuestas, lo que puede ser bueno, pero en algunas situaciones puede parecer como demasiado atrevido.

Somos más equitativos y justos

Según varias investigaciones, un estado de ánimo positivo puede volverte más egoísta, mientras que los más negativos son más equitativos y cuidadosos con las normas externas.

Somos más persuasivos

Cuando estás de mal humor eres más influyente y persuasivo que cuando estás contento. Dado que cuando estamos más tristes prestamos mayor atención a lo que nos rodea, la capacidad para generar empatía crece y con ella, nuestra capacidad para convencer a los demás de que acepten nuestro punto de vista.

Y tú ¿Eres pesimista u optimista?

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