Los jóvenes japoneses cada vez tienen menos sexo

Japanese man and woman lean away from each other

Según un reportaje publicado en The Guardian por la periodista Abigail Haworth, los hombres y mujeres japoneses menores de 40 años cada vez tienen menos sexo, de hecho, su interés por las relaciones tradicionales y el matrimonio parece haberse perdido.

Mientras las autoridades se preocupan por las expectativas de reducción en su población – de 126 millones a un tercio de esto para el 2060 – los jóvenes japoneses están mucho más preocupados por su carrera, su trabajo o sus amigos.

Este “síndrome del celibato” se ve demostrado por estadísticas afirmando que 61% de hombres solteros y 49% de las mujeres entre 18 y 34 años no están en ningún tipo de relación, mientras que un tercio de estos nunca ha tenido siquiera una cita. Otra encuesta hecha a principios de año por la Asociación Japonesa de Planificación Familiar encontró que 45% de las mujeres entre 16 y 24 años no está interesada, e incluso rehuye del contacto sexual, y más de un cuarto de los hombres se siente de la misma manera.

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Además, como sociedad machista que es la expectativa siempre ha sido que en una familia, el hombre provee y la mujer se encarga de los hijos, viendo así que 70% de las mujeres que se casan abandonan su carrera después de tener al primer hijo, tanto por estigma social como por las duras exigencias laborales y falta de políticas para ayudar a las madres.

Ante esto, muchos empleadores asumen que si una mujer se casa pronto tendrá hijos y desatenderá su carrera, por lo que tienden a relegarlas a un papel secundario en el mundo laboral. Japón es actualmente uno de los países con los mayores índices de desigualdad de género laboral.

El nivel de competitividad laboral y el alto costo de la vida, lleva entonces a muchos jóvenes a decidir que no vale la pena tener hijos.

Entonces, con las mujeres viendo las relaciones como un impedimento laboral, y los hombres como un gasto innecesario de tiempo y dinero, muchos recurren al sexo casual, la pornografía, o simplemente, una vida de celibato.

Junto a esto se suma la falta de autoridades religiosas ordenando a sus fieles casarse y tener familia, los sentimientos de precariedad asociados con los terremotos o el desastre de Fukushima, los avances y apegos a la tecnología y los altos costos de vida y crianza de niños, resultando que cada vez sean menos los japoneses interesados en otra cosa que no sea su futuro profesional y vida de solteros.

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