Incorpora el sado a tu vida sexual

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Con el boom de libros tipo 50 Sombras de Grey el mundo sado dejó de ser algo oscuro y extraño para empezar a entrar a nuestra intimidad con una versión más “ligera”.

Látigos, esposas, antifaces, bandanas, ligas y pezoneras pueden ser ahora parte de la rutina sexual de aquellos a quien el asunto les causa curiosidad, pero desean también sentirse cómodos y seguros respecto a lo que están haciendo. Si eres una de estas, entonces aquí te dejamos algunos tips para que los apliques con tu pareja:

– Antifaz y bandana: Estos son fundamentales. El no poder ver despierta la adrenalina y un deseo por lo que está por venir. Venda a tu pareja o pide que te lo haga a ti, aunque también sería divertido hacerlo ambos a la vez, de esta manera te verás obligado a ir tanteando el terreno con tus manos, boca y lengua, lo que te hará sentirlo todo mucho más intenso.

– Látigo: Seguro que con esto estás pensando en dar nalgadas fuertes, pero quizás puedas probar alternando lo fuerte con lo suave. Primero acaricia con tu mano la zona de sus nalgas durante un buen rato, el suficiente para que se relaje. Luego utiliza los flecos del látigo como si fueran cintas que recorren todo su cuerpo y cuando menos lo espere, dale un suave golpe.

Recuerda que en esta caso no se trata del hecho de golpear, sino más bien del juego previo.

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– Esposas: El juego con las esposas es tan bacán porque te pone completamente al mando. En este caso aprovéchate del elemento visual para jugar con tu cuerpo, tu mirada y tu actitud, lo que hará que el deseo de tu pareja esposada se incremente poco a poco.

No olvides aplicar susurros, besos y algo de dirty talk. Déjate llevar, que si hay acuerdo entre ambos entonces todo vale.

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