Esconden a propósito detalles sobre una nueva y mortal toxina

Por primera vez en más de 40 años científicos han descubierto una nueva variación de la toxina responsable del botulismo, pero se están guardando muchos detalles al respecto por miedo a que estos puedan ser usados para la construcción de una mortal arma biológica.

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Nuevas investigaciones publicadas por los científicos Jason Barash y Stephen Arnon en dos artículos distintos en el Journal of Infectious Diseases describen una nueva cepa de la Clostridium botulinum que produce dos distintas variaciones de las toxinas botulínicas.

Pero no todos los detalles han sido revelados, entre ellos algunos de los más importantes como las secuencias genéticas necesarias para crear la toxina, información que los editores de la revista pedirían normalmente a los autores. Pero los investigadores se negaron a incluir este tipo de información por motivos de seguridad. Y aunque los editores aceptaron publicar ambos artículos de esta forma, sólo lo hicieron hasta que nuevos tratamientos sean desarrollados.

El gran problema es cómo pueden ser desarrollados nuevos tratamientos si otros científicos no tienen acceso a la información.

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Un joven con botulismo: Sus pupilas están dilatadas y fijas a pesar de haber estado completamente consciente al momento de la foto.

Sin embargo, tanto Barash como Arnon tienen razón para estar preocupados. Ya en los años 90 una secta japonesa intentó contaminar Tokio con la toxina botulínica.

Esta toxina, que fue en un principio descubierta en alimentos carnívoros mal preparados, es la sustancia más tóxica para los humanos hasta ahora. Tan sólo 100 nanogramos de la toxina pura pueden matar a un humano promedio. Sus síntomas pueden presentarse entre 6 horas y 10 días, llevando a una parálisis en los músculos encargados de la respiración, y eventualmente la muerte.

¿Tendrán razón los científicos en querer mantener detalles en secreto o están exagerando?

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