El “Rayo de la Muerte”: Un arma que nunca fue

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Alfred Loomis fue algo así como un Lex Luthor buena onda. Era un científico e inventor, un hombre de negocios e inversionista, con mucho dinero, quien además fue responsable de inventar el “Rayo de la Muerte”.

Después de hacerse muy adinerado gracias a sus prototipos de armas para la Armada estadounidense, Loomis se juntó con un profesor de física de la Universidad Johns Hopkins, Robert Wood y juntos empezaron con los verdaderos inventos de científico loco.

Ambos investigaron ondas de sonido de alta frecuencia y sus efectos en la materia, ahí fue cuando descubrieron que con la suficiente intensidad estas ondas de sonido eran capaces de alterar el tejido en los vasos sanguíneos. La exposición a las ondas logró matar animales pequeños, huevos de rana y alguna que otra planta.

Juntos publicaron un artículo llamado “Efectos Físicos y Biológicos de las Ondas Sonoras de Alta Frecuencia con Gran Intensidad”, de ahí en adelante, las noticias sobre el Rayo de la Muerte salieron por todos lados. Durante la década siguiente publicaciones populares de ciencia predijeron que el Rayo de la Muerte sería capaz de hacer explotar el interior de las células.

Al principio, y por ser la época de la II Guerra Mundial, muchos pensaron que sería simplemente utilizado para destruir tropas enemigas y más tarde, cuando experimentos posteriores indicaron que estas ondas funcionaban mejor a través de líquidos y sólidos, se creyó que el rayo sería una manera de matar tripulaciones de submarinos.

Eventualmente se dieron cuenta que las ondas sonoras no servían para mucho más que para matar huevos de ranas y animales chicos, así que las esperanzas de muchos murieron ahí mismo, pero el Rayo de la Muerte y los demás estudios de Loomis contribuyeron mucho a desarrollar tecnología de guerra que aún es usada hoy día.

¿Crees que ahora sí puedan inventar uno que de verdad funcione?

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